Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza 17 de octubre

Por Carlos Rodríguez

 

El Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales declaró en 2001 que la pobreza es “una condición humana que se caracteriza por la privación continua o crónica de los recursos, la capacidad, las opciones, la seguridad y el poder necesarios para disfrutar de un nivel de vida adecuado y de otros derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales”

 La pobreza no es solo la falta de ingresos, es un problema multidimensional, y multifactorial, al comprender la falta de las capacidades básicas para vivir con dignidad, las personas que viven en la pobreza tropiezan con enormes obstáculos, de índole física, económica, cultural y social, para ejercer sus derechos, es una de las más grandes limitantes que tienen las personas para ejercer sus derechos humanos.

 La pobreza es en sí misma un problema de derechos humanos urgente y es a la vez causa y consecuencia de violaciones de los derechos humanos, pues se caracteriza por vulneraciones múltiples e interconectadas de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, y las personas que viven en ella se ven expuestas regularmente a la denegación de su dignidad e igualdad.

 Según estimaciones del CONEVAL en México 43.6% de los habitantes viven en condiciones de pobreza, mientras que el 7.6% vive en pobreza extrema.

 En Nayarit el 37.5% de sus habitantes vive en condición de pobreza, es decir, 470 mil personas; mientras que el 7.9%, (99 mil personas), viven en pobreza extrema, teniendo como conclusión que casi la mitad de los pobladores de nuestro Estado no cuentan con los recursos suficientes para satisfacer sus necesidades básicas que les garanticen un desarrollo digno.

 Cifras por demás alarmantes que deben ocupar a nuestras autoridades, obligándolos a redoblar esfuerzos, a efecto de combatir la visible brecha social que se ha formado, y que cada día se acrecienta más.

Dentro de las tareas pendientes a realizar en el tema, destacan la de lograr un ritmo de crecimiento económico elevado y sostenido; propiciar el ejercicio pleno de los derechos sociales; abatir las desigualdades regionales y entre grupos de población; incrementar las oportunidades laborales y el aumento a los salarios; además, generar un verdadero compromiso entre todas las instituciones y dependencias públicas que intervienen en la resolución y combate a esta problemática, gobierno y sociedad deben colaborar para lograr resultados tangibles, toda vez, que es un asunto que nos compete a todos por igual.

 




Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *