LA TRAGEDIA ACABÓ CON LOS ALTARES DE MUERTOS

CRÓNICA

Por: Miguel Ángel Vargas

Ya no estaban los Altares de Muertos, ya no se observaron las fotos de los ya idos a otros mundos, ya no se vieron los gustos gastronómicos, los gustos por las bebidas espirituosas. Ahora eso no existió. Todo lo acabó la inundación, de los municipios de la zona norte de Nayarit.
Es el Panteón Hidalgo, el de Tepic, el primero en donde están los huesos de los viejos de la capital nayarita, el Panteón que para llegar está una amplia Avenida, esa que la gente conoce como “La Recta Final”.
Ahí, en “La Recta Final” antes, todos los años los Altares de Muertos, decenas, cientos, elaborados por las dependencias de los tres niveles de gobierno, y ahora nada, solo puestos de flores, de panes de muerto, de coronas, de comida, de antojitos, de fotos de artistas y hasta brincolines en donde los niños rebotaban abriendo los ojos como mirando muy lejos.
También ahí los cuerpos policíacos, los de vialidad, los de protección civil, los policías municipales, los de la seguridad estatal, las ambulancias, las patrullas, el operativo de seguridad, pues.
Ya adentro del panteón las tumbas, unas como palacetes, otras con solo una cruz, y la gente, mucha gente, casi todas muy a modo para este día, es decir, para ir al panteón: casual.
También ahí los funcionarios, los políticos, los que cumplen el ritual. Es el Día de Muertos, y la clásica expresión, “Día de Muertos, negocio de Vivos”, y aquí se aumenta, ” También de Políticos “.
Es el Día de Muertos que es otro; es el marcado por las tragedias, por las inundaciones, por la ausencia de los Altares de Muertos.




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