UN CUENTO QUE PUDO SER CIERTO

En Otatitos, municipio de Tecuala, ejido de mar que divide a Nayarit y Sinaloa. Aquí ocho bungalows abandonados, destruidos, saqueados. Cuenta la historia que el dueño era, Arturo “El Negro” Durazo Moreno, el Titular de la Seguridad Publica del país, brazo derecho del entonces Presidente de México, José Lopez Portillo. Cuentan que desde aquí salían embarcaciones rápidas llenas de drogas cuyo destino era la Baja California. A un kilómetro estaba una aeropista, que por cierto ya no existe.

 

 




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